viernes, agosto 10, 2007

La guerra de los 40 años y el amargo sabor de la victoria

"La guerra vuelve estúpido al vencedor y rencoroso al vencido "
Friedrich Nietzsche

El 5 de Junio pasado recordamos el 40 aniversario de la Guerra de los Seis Días, una guerra sobre la cual sabemos que, según los libros de historia, ayudó a que Israel evitara su aniquilación. El Estado Judío salió a una guerra sin opciones que tuvo resultados problemáticos.

Mucho se ha escrito desde entonces sobre la aplastante victoria del joven Estado sobre los países árabes de la región, sobre el milagroso retorno del Pueblo Judío, o al menos un sector político del mismo, a los lugares "sagrados", la unificación de Jerusalém y la humillación de las potencias enemigas, pero aún no podemos escribir nada acerca del final de la misma.

Cuarenta años han pasado. En este caso, 40 años no es simplemente un dato estadístico. Israel ha sido un Estado independiente por casi 60 años. Estos 40 años reflejan que Israel ha pasado dos tercios de su existencia bajo la sombra de los resultados de la Guerra de los Seis Díis, cuyo séptimo día ya ha durado por 40 años.

Por cuatro décadas el Estado Judio ha vivido manteniendo un régimen militar estricto en territorios en disputa, gobernando una población de millones de árabes que no son ciudadanos y cuyos derechos y obligaciones no están muy claras. Dos tercios de su existencia Israel se ha dedicado a luchar en el ambito diplomatico, sin exito alguno, por el reconocimiento de soberanía sobre los territorios conquistados en esta guerra. Cuarenta años han estado invirtiendo dinero los gobiernos de derecha, centro e izquierda de Israel en fortalecer enclaves poblacionales en estos territorios bajo gobierno militar, provocando condenas internacionales, irritando a la población palestina y oponiéndose a la voluntad de una gran parte de la población israelí.

¿Problema demografico o politico?

El conflicto Israelí-Palestino siempre ha girado alrededor de dos ejes centrales: demografía y territorio. Para que Israel sea un Estado Judío la mayoría de la población árabe debe salir del mismo, este objetivo fue largamente logrado gracias a la Guerra de la Independencia (1948-1949), al finalizar esta guerra la cantidad de árabes en territorio israelí era de 200.000 habitantes, mientras que hoy, tan solo cuarenta años después esta cifra ha crecido al menos diez veces.

Lamentablemente Israel le ha dado más importancia a sus territorios que a la paz, mientras que los diferentes gobiernos han declarado constantemente que los "territorios administrados" pueden ser negociados los hechos muestran una realidad diferente, 450.000 colonos apoyados por los gobiernos de izquierda y derecha viven en 125 asentamientos en medio de casi 2 millones de árabes. Una realidad que hoy en día es difícil de cambiar. Estos asentamientos anularon la separación de poblaciones resultante de la guerra de 1948.

En 1967, antes de esta guerra, el Estado Judío quizás era militarmente menos seguro que tras la guerra, pero, demográficamente era mucho más seguro: 85 % de la población que vivía dentro de sus límites era judía. La victoria de 1967 cambió por completo esta realidad: Israel pasó a ser un estado militarmente invencible pero demográficamente débil, muchos de los refugiados árabes de 1948 volvieron a estar bajo dominio israelí reviviendo viejos fantasmas. Muchos líderes políticos vieron este problema, pocos tuvieron la valentía de pedir que estos territorios sean devueltos a cambio de paz o que por la fuerza se adoptara la resolución de la ONU de 1948 que ordenaba la creación de un Estado Palestino, la tentación de ser una potencia territorial opacó el resplandor de la paz.

Todo el territorio entre el Mar Mediterráneo y el Rió Jordán es hoy en día casi una sola área política, controlada por Israel. En este territorio viven 10.000.000 de personas, tan solo 60% de ellas son judíos. Dado a que la tasa de natalidad palestina es varias veces más alta que la judía esta realidad – una mayoría judía en este territorio- será inexistente en el año 2015, tan solo dentro de menos de una década. Esto es lo que en Israel se denomina como "problema demográfico", pero, este problema es netamente político. Si Israel desea mantener los territorios seguirá teniendo a los palestinos dentro de sus límites –irreconocidos internacionalmente-. Si Israel desea continuar siendo un estado democrático deberá otorgarles a estos palestinos derechos civiles, poniendo serio riesgos las características judías del Estado.

En el Acta de la Declaración de la de la Independencia de los Estados Unidos Thomas Jefferson escribió que cada nación debe comportarse con "decencia y respeto a la opinión de la humanidad", no es solo una cuestión ética sino también una cuestión práctica y de sentido común. Si Israel desea continuar siendo un Estado Judío manteniendo estos territorios las características democráticas del mismo se verán seriamente comprometidas. La solución – por dolorosa que parezca para algunos sectores – está bastante clara, Israel tiene aspiraciones diferentes a las de Sudán o el Congo.

Jugando al "telefono roto"

Moshé Dayan declaró en 1967, tras la victoria: "estamos esperando una llamada de teléfono de los árabes". Las llamadas tardaron en llegar, algunos líderes parecen haber perdido el número y muchas veces en Jerusalém – aún en la era de los celulares - nadie tiene el valor de contestar.

El primer llamado dio frutos en 1979 cuando Israel se retiró de la Península del Sinai y se firmó el acuerdo de paz con Egipto y casi dos décadas más tarde se llegó a un acuerdo con Jordania pero con un límite lejano al de 1967, un límite que no pone solución al conflicto.

Si bien ha habido acuerdos de paz y concesiones territoriales con Egipto y Jordania nada ha cambiado en el frente palestino, siendo este el principal problema de Israel.

El reconocimiento de la OLP por parte de Israel y los acuerdos de Oslo han sido un punto histórico importante, pero, lamentablemente Itzjak Rabin y Arafat no pudieron convertir este acuerdo en una verdadera paz. Oslo dejó abierto muchos temas que nunca pudieron ser resueltos.

Si bien esta guerra probablemente posibilitó los acuerdos de paz nombrados anteriormente, hoy en día cuando la recordamos vemos a la ocupación de Cisjordania y los problemas políticos, éticos y morales que la misma representa para el Estado de Israel y todo el Pueblo Judío como el principal y doloroso legado de la misma.

Cuarenta años después de esos seis días muy poco hay en común entre el Israel actual y el Estado ideado por sus fundadores: un modelo de justicia social, igualdad y paz. Los padres de la patria judía soñaron con un estado moderno, intelectual, secular, progresivo, liberal y con una sociedad que se beneficie en su totalidad de los avances económicos. La realidad es bastante diferente. La guerra de los seis días y la expansión territorial no pueden ser culpadas por todos los problemas del país, pero, una dramática deteriorización moral comenzó a raíz de la misma, las divisiones sociales generadas por mantener unidos estos territorios se van incrementando día a día.
Cuarenta años después la búsqueda israelí por la paz y su supervivencia aún depende de las armas, la paz aún es un sueño para muchos y un peligro para otros.

Cuarenta años después hay una generación de palestinos que solamente conocen ocupación y una generación de israelíes que solamente conoce fuerza y represión. Como lo dijera el filósofo israelí Yeshayahu Leibowitz "Justicia y ocupación no son compatibles", ambas sociedades se han traumado y brutalizado.

El Talmud enseña que 40 años es la edad de la comprensión. Veinte es la edad de reacciones impulsivas y 30 la del poder y fuerza. A los 50 según el Talmud debemos estar impartiendo y aceptando sabiduría. Los 40 son un punto de inflexión, debemos dejar de lado los impulsos, la irracionalidad, la fuerza y las ansias de poder y comenzar a usar la inteligencia y sabiduría para resolver nuestros problemas. Esperemos que cuando recordemos los 50 años de esta guerra la realidad nos demuestre que nuestro pueblo creció y supo elegir los líderes correctos, líderes que utilicen la sabiduría y no la fuerza. Quizás algún día llegue el verdadero séptimo día, el día en que descansemos.

sábado, junio 30, 2007

Los Seis dias de 1967 que cambiaron Medio Oriente

Los meses previos a Junio de 1967 las relaciones entre Israel y sus vecinos eran muy tensas. Tras los constantes enfrentamientos en la frontera con Siria, en una demostración de apoyo a Siria por parte de Egipto Nasser envió tropas al Sinai y, finalmente el 22 de Mayo el presidente egipcio decidió cerrar el paso de Tirán, incomunicando el puerto de Eilat del Mar Rojo. El Premier israelí Levi Eshkol decidiría luego, el 5 de Junio lanzar los primeros ataques devastadores con los que comenzaría la Guerra de los Seis Días. A continuación analizaremos como esta guerra cambió la realidad de Oriente Medio, las relaciones con las superpotencias y el conflicto árabe-israelí.

El nuevo mapa
Seis días fueron suficientes para cambiar por completo el mapa geográfico de Medio Oriente. El 7 de Junio de 1967 Israel ya había conquistado Cisjordania y Jerusalén Oriental, incluyendo la ciudad vieja y los lugares más sagrados del judaísmo, el cristianismo y el Islam. Hacia el cuarto día de la guerra, el 8 de junio, las tropas israelíes llegaban al Canal de Suez, dos días más tarde conquistaban el Golán y se declaraba un alto el fuego entre Israel y Siria. En seis días, Israel triplicó su territorio reescribiendo el mapa de Oriente Medio.


Cambio de potencias
En 1956 Inglaterra y Francia se comportaron como si aún fueran los imperios que dominaban Medio Oriente al aliarse con Israel para atacar a Egipto. Debemos recordar que fueron los Estados Unidos quienes presionaron a este bloque de aliados a retirarse de los territorios ocupados en la Campaña del Sinai. La Guerra de los Seis Días marcó un cambio de roles. En 1967 Washington reemplazó a los dos imperios nombrados anteriormente y se alió firmemente al Estado Judío. Este seria el comienzo de una fuerte alianza estratégica que persiste hasta nuestros días.


La velocidad y magnitud del triunfo israelí cambió el estatus del Estado Judío ante los ojos americanos. El conflicto árabe-israelí tomaría nuevas dimensiones para el Tío Sam: Israel comenzó a ser visto como un interés estratégico internacional y no solo debía ser apoyado a fin de satisfacer el lobby judío en el congreso americano. Israel era ahora una nueva arma americana para ser usada en el marco de la Guerra Fría contra la ex Unión Soviética.


Israel a partir de este momento era el nuevo agente de los Estados Unidos en la región, un agente opositor al problemático nacionalismo árabe. Un nacionalismo árabe que recibía apoyo económico soviético por un lado y que a su vez también amenazaba al tradicional y conservador orden político árabe, quién dominaba el petróleo y los territorios estratégicos considerados vitales para el orden mundial americano y sus intereses nacionales. Israel ahora había derrotado a este nacionalismo árabe, el expansionismo soviético en la zona era frenado y los estados árabes pro-occidentales ya no eran amenazados. Las sucesivas administraciones americanas se ocuparon de fortalecer los nexos con los líderes judíos, los acuerdos comerciales y militares entre ambos países comenzaron a ser cada vez mayores y hoy en día Israel se ubica entre los principales e indiscutibles aliados de la potencia del Norte. Incentivado por las organizaciones judías locales, Washington aplicó una política de solidaridad diplomática total con Israel.


El Mundo árabe e Israel
La Guerra de los Seis Días y la posterior victoria en la Guerra de Yom Kippur han generado un lento cambio en la forma en la que los países árabes tratan al Estado Judío. Si bien aún la mayoría de los países árabes no ven a Israel como un estado legítimo, el cambio de mentalidad lentamente se está produciendo y podemos observar sus consecuencias constantemente. El cambio más significativo reside en el hecho de que la mayoría de los países árabes (a excepción de Irán básicamente) hoy en día ya aceptan que Israel está en el mapa y no desaparecerá del mismo. Este cambio de mentalidad ha llevado a la firma de los acuerdos de paz con Egipto en 1979 y Jordania en 1994, así como también el reconocimiento al derecho de existencia del Estado Judío por parte de la Organización para la Liberación de Palestina en 1993.


Hoy en día podemos incluso observar las declaraciones de un país sumamente hostil como Siria quien también habla de reconocimiento del Estado Judío a cambio de un acuerdo de paz que incluya concesiones territoriales, territorios conquistados en 1967, pero aún más destacable es el interés de la Liga Árabe – compuesta por 22 países-, quién siempre negara a reconocer al Estado de Israel, a aceptar al Estado Judío y establecer relaciones diplomáticas a cambio de un acuerdo que implique la devolución de los territorios conquistados en esta guerra.
El frente unido árabe anti-israelí que existía antes de 1967, y la determinación árabe por de destruir al Estado Judío ha ido desapareciendo gradualmente. Las razones de este cambio no son difíciles de distinguir. La Guerra de los Seis Días marco un golpe muy duro en la confianza militar árabe. En las capitales árabes el apoyo americano al estado judío y la supremacía militar del mismo disertaron las esperanzas de destruir al joven estado. La destrucción de Israel dejó de ser vista como un objetivo posible de alcanzar, siendo la convivencia la única opción viable.


Los palestinos
La victoria israelí marcó un punto de inflexión en este conflicto. Para los palestinos, 1967 fue una continuación de los que habría comenzado en tiempos del imperio otomano, antes de que fuera una nación de acuerdo a las definiciones modernas. Medio siglo antes del Holocausto el movimiento sionista ya solicitaba resolver el problema judío por medio usando la solución de "Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra". La creación del Estado de Israel, en 1948, fue la primer Nakba (catástrofe) para los palestinos, mientras que el resultado de la guerra de los seis días fue la siguiente derrota devastadora.


A partir de 1967, el objetivo principal, y uno de los puntos más críticos hasta ese entonces de este conflicto, dejó de ser la repatriación de los refugiados que salieron de Israel en 1948. El nuevo objetivo comenzó a ser la "liberación" de los territorios conquistados por Israel durante esos seis días de Junio.


Hoy en día, a 40 años de la impresionante victoria militar israelí el mapa de oriente medio aun no está trazado. Una nueva generación de líderes gobierna los países que lucharon en 1967, pero ni un solo día ha pasado sin que el legado de esta guerra esté presente en las problemáticas relaciones de los países de la región. Cuarenta años después está cada día más claro que los cambios que produjo esta guerra aún no han terminado, las potencias aún se disputan la región, los líderes aún se disputan los territorios y los ejércitos las víctimas; pero aún la guerra por la paz nadie la ha ganado.

sábado, mayo 26, 2007

Fundamentalismo islámico e Israel

El Fundamentalismo Islámico, este fenómeno que nos parece tan moderno, tiene sus raíces bien afianzadas en la historia de la humanidad, ¿Será este el nuevo desafío de las democracias? ¿A qué se debe este fenómeno?.


Desde los años 1970s el mundo ha sido testigo de la expansión global de la conciencia musulmana. La revolución iraní en 1979, el asesinato del presidente egipcio Answer Sadat llevado a cabo por radicales musulmanes en 1981, el surgimiento de Hizbollá en el sur del Líbano a principios de los 80s, la aparición del Hamas en los territorios ocupados a finales de la misma década, el crecimiento del movimiento islámico en Israel, la “Fatwa” contra Salman Rushdie, la elección de partidarios de la Hermandad Musulmana como miembros del parlamento Jordano en 1989, la rotunda victoria de los radicales musulmanes dirigidos por Madani en las elecciones algerinas de 1990, la inestabilidad en Irak y la popularidad de Al Qaeda son solo algunos de los ejemplos del comienzo y evolución de este fenómeno.


¿Qué es el fundamentalismo Islámico?

Las raíces violentas del Islam surgieron en el siglo XVIII como lo que fuera la oposición al decadente Imperio Otomano, llegando a su punto más violento en el siglo XX. En las últimas dos décadas el fundamentalismo islámico.


El fundamentalismo es generalmente considerado como algo que relacionado a los sistemas modernos de la fe, en occidente se lo relaciona principalmente con la religión y posee connotaciones negativas.


La primera reacción de occidente ante estos preocupantes fenómenos se vio reflejada por medio del intento de catalogar todo despertar o indicio de conciencia islámica bajo el problemático concepto de “fundamentalismo”, pero, debemos diferenciar – al menos con fines académicos – entre aquellos sectores islámicos que intentan volver a las fuentes islámicas tradicionales existentes en algunos países y los grupos radicales islámicos revolucionarios de diferentes partes del mundo que desean por medio de sus militantes devolver a la sociedad las viejas normas prístinas del Islam. El factor común entre ambas corrientes de “renovación” islámica es el reconocimiento de una crisis entre los creyentes y el mundo que los rodea. Según los sectores radicales que proponen las reformas en estas sociedades el modernismo ha producido alienación y frustración, quebró los antiguos y tradicionales lazos familiares sin substituirlos con alternativas factibles llevando a las personas a buscar nuevas entidades e identidades grupales en las cuales refugiarse del mundo hostil con el cual ya no se identifica más, un mundo cuya diversidad y complejísimo los desorienta.


Factores desencadenantes


Las reformas liberales que se produjeron dentro de algunos regimenes autoritarios musulmanes bajo los cuales generaciones de personas han crecido han dado una sensación de inseguridad en la cual lo sectores extremistas florecieron. Dadas las problemáticas condiciones sociales, económicas y políticas de estas sociedades estos grupos radicales pueden demostrar fácilmente que las mismas están plagadas de corrupción, negligencia y despotismo siendo imposible curarlas.


Los dramáticos cambios y acontecimientos que se produjeron en los últimos 30 años nombrados anteriormente nos llevan a reflexionar sobre el potencial del Islam como fuerza política en el mundo moderno. La nueva ola islámica ya no está limitada a los shiitas como en sus comienzos, hoy en día podemos observar erupciones radicales en diferentes partes del planeta. La búsqueda de una conciencia religiosa domina ya a muchos países islámicos y el llamado al pan-islamismo es constantemente realizado. Debemos tener en cuenta que las doctrinas fundamentalistas dentro del Islam no son compartidas por la mayoría de los musulmanes ni representan el rico pasado cultural de esta civilización, pero hoy en día si representa un sector radical dentro del Islam que lamentablemente no puede ser ignorado.


El uso de la religión para llevar a cabo represiones extremas e incluso terror no esta limitado al Islam, el Cristianismo es quién hasta hoy en día, históricamente hablando, cuenta con los peores antecedentes. Desde las Cruzadas hasta la Inquisición y las sangrientas guerras religiosas en los siglos XVI y XVII, Europa ha sido testigo de más muertes por motivos religiosos que todo el mundo musulmán.


El fundamentalismo ha logrado conquistar a millones de adherentes durante siglos por una buena razón: eleva y reconforta, brinda sentido de existencia y da dirección aquellos seres perdidos en este mundo desorientador. El ciego uso de los textos sagrados como una verdad literal y la indoctrinación para seguir las ordenes divinas ante todo, la subyugación de la razón y conciencia frente a los dogmas pueden ser combinaciones trágicas que lleven a los hombres a realizar acciones extremas. Este comportamiento tiene su lógica, una lógica peligrosa: si una persona cree que existe vida eterna en el más allá y que castigos terribles les esperan a quienes desobedecen las leyes de Dios es de suponer que quien cree en estos principios hará todo lo posible para cumplir con sus ordenes e incluso convencer a sus prójimos de hacer lo mismo. La lógica es implacable, el pecado de los otros genera más pecados, pecados que pueden también perjudicar a los creyentes. La única solución para estas personas es crear un mundo libre de pecadores, donde quienes pecan sean castigados y purgados continuamente, utilizando incluso la fuerza de ser necesario.


La obligación por cumplir este deber se encuentra en mano de los creyentes y puede llegar a requerir el uso de torturas persecuciones y asesinatos de los pecadores, mientras que los fundamentalistas creen estar actuando de acuerdo a la voluntad de Dios. Esta es la ideología fundamentalista religiosa que hemos podido observar por ejemplo en los Talibanes y en otros sectores radicales del mundo musulmán.


Debemos considerar también que existen replicas seculares del fundamentalismo religioso, no es necesario que nos alejemos mucho históricamente hablando para que nos demos que la Alemania Nazi o el Comunismo de la ex Unión Soviética también han sido fundamentalismos donde la política fue el objetivo final. Según las leyes de Lenin y Stalin la conciencia revolucionara se vio siempre amenazada por aquellas personas cuya fe en la revolución era débil (generalmente la burguesía, los intelectuales y los Kulaks) quienes debían ser purgados o eliminados. Hoy en día quizás nos resulte difícil comprenderlo, pero estos regimenes políticos también creyeron que estaban creando un nuevo camino para la humanidad, un lugar donde todas las dudas que trae la libertad puedan ser disipadas por medio de pureza racial o identidad política. Por lo tanto la destrucción de todos los disidentes – entre ellos los judíos – llevada a cabo por medio de fuego tal como lo hicieran los inquisidores en el pasado también fue un acto de purificación, simplemente en una escala diferente, eficiencia y divinidad.


El exterminio de esos fundamentalismos laicos y religiosos que vimos en el pasado fue un proceso requirió un arduo y largo esfuerzo. Es de suponer que el conflicto y la lucha frente al fundamentalismo islámico también han de durar.


Solo Irán y Afganistán han hasta ahora experimentado el horror del fundamentalismo revolucionario. Las lecciones que Europa ya ha aprendido a través de su sangrienta historia aún deben ser absorbidas por el mundo musulmán.


El modelo Iraní y la islamización del conflicto árabe-israelí


La Islamización del conflicto árabe-israelí ha sido contribución importante al crecimiento del Islam en Oriente Medio y el mundo entero. Podemos entender por “islamización” la incorporación masiva de símbolos, ideas y valores islámicos a una situación de por si ya difícil, esta islamización ha ido creciendo constantemente durante los últimos 25 años.


El proceso de islamización le agrega otra naturalidad al conflicto. Generalmente cuando observamos conflictos entre otros países a través de la historia los mismos son territoriales, políticos o compuestos por factores problemáticos que pueden ser medidos, básicamente “cuantitativos”, factores que pueden ser negociados, las partes pueden comprometerse, ceder y solucionar. Al agregar el factor islámico al conflicto una nueva característica, muy problemática, es incluida en el mismo. La islamización agrega factores “cualitativos”, aspectos ideológicos llevan a que el conflicto sea más difícil de solucionar, especialmente cuando la ideología deriva de un credo, algo que de por si no es negociable. Por ejemplo: si a fin de determinar en manos de quién quedará un territorio determinado nos remitimos a un pasaje del Corán o de la Torá no existe posibilidad alguna que algún líder político pueda reformar el pasaje en cuestión a fin de llegar a un acuerdo, por lo tanto la decisión se centraliza en si se debe o no citar dicho pasaje. En caso de que factores religiosos tengan preponderancia en las sociedades que forman parte del conflicto, esta importancia religiosa se verá reflejada al momento de negociar dificultando aún más la solución de las diferencias.


El éxito del fundamentalismo islámico en la Revolución Iraní ha sido determinante en el conflicto palestino-israelí, convirtiéndose en un modelo al cual amplios sectores de la sociedad Palestina desean imitar e implementar en “Palestina”. La primera consecuencia de estas aspiraciones implica la inyección de más elementos islámicos fundamentalistas en el conflicto.


En los territorios palestinos Khomeini es visto como un héroe. Paradójicamente Khomeini no era ni siquiera árabe, es más, era shiita mientras que los palestinos son sunitas, pero esto no impidió que se convirtiera en un símbolo de la oposición a occidente y el imperialismo, siendo el líder que terminó con 300 años de dominio de políticas occidentales sobre los musulmanes, enfrentando a occidente y triunfando, aspiraciones similares a las de los palestinos frente al enemigo sionista.


Para el Islam la tolerancia religiosa siempre estuvo basada en el poder del propio Islam. Fue tolerante mientras controlaba el territorio y determinaba las leyes. Tras la perdida de territorios esta tolerancia se ha ido evaporando. La creación del Estado de Israel, un país infiel en zona de tierras musulmanas, es para muchos el símbolo del deterioro y la eclipsación del Islam en el mundo moderno. Mientras que el colonialismo es tomado en algunas culturas como opresión política, es para los fundamentalistas Islámicos mucho mas grave, debe ser blasfemado y combatido.


Los ataques suicidas y otras formas de terrorismo que comenzaran hace 20 años en Líbano, Sri Lanka y continuaran en Israel, Arabia Saudita, Egipto, Irak y otros lugares de occidente son una expresión directa del auge del fundamentalismo – una formula política para imponer el autoritarismo en forma religiosa. El fundamentalismo es una corriente de pensamiento y acción aún más peligrosa que el terrorismo que amenaza a los estados, a los gobiernos, y a la democracia. El fundamentalismo desafía principalmente a la democracia, desafiando los principios elementales de la misma, como el voto y el gobierno de la mayoría, llevando a los regimenes políticos a convertirse en tiranías de las mayorías.


La democracia es una forma de anti-fundamentalismo, su sabiduría y apertura a nuevos desafíos ofrece resistencia a las pseudo verdades monolíticas. En tiempos de rápidos cambios, donde las diferencias sociales se acentúan y la autoridad de los gobiernos se ve desafiada la ampliación y el fortalecimiento de la democracia debería ser la mejor arma para luchar contra este peligroso fenómeno.

domingo, febrero 25, 2007

La corrupción del poder y el poder de la corrupción

Chantajes, acosos sexuales, violencia, mentiras, violaciones, malversaciones de fondos, favores políticos, ventas fraudulentas. Estos son solo algunos de los ejemplos que nos dan los políticos israelíes en los últimos años. ¿Donde quedaron la ética y la moral?, ¿Están nuestros políticos en el gobierno para hacer un bien a la sociedad o solo para demostrarnos cuan corrupto es el Estado Judío en nuestros días? Lamentablemente cada vez son menos los gobernantes que se encuentran “limpios” de sospechas. La corrupción se encuentra ya afianzada en casi todas las esferas del poder israelí: Presidente, Primer Ministro, Ministros, Parlamentarios, embajadores, Alcaldes, policías y simples empleados públicos. Casi todos los partidos políticos ya tienen su oveja negra y algunos más bien sus rebaños. El sistema político y público israelí lamentablemente se asimila cada vez más a aquellos tan criticados del tercer mundo.

Podemos definir la corrupción política como el uso o desuso del poder público o gubernamental para promover ilegítimamente beneficios privados. Un gran sector de los dirigentes israelíes se ha desarrollado durante los últimos siendo años sistemáticamente corruptos. Los escándalos, la histeria, injusticia, cinismo y superficialidad se han convertido en el moto de vida de muchos de nuestros políticos quienes han sido electos para cuidar los intereses públicos.

Una investigación del “Movimiento para un Gobierno de Calidad” llevada a cabo en Octubre del año pasado refleja que mas de un 15 % de los 120 miembros de la Knesset se encuentran investigados por acusaciones de corrupción. Desde esa fecha la cantidad de miembros ha ido creciendo casi semanalmente. Ehud Olmert, Tzaji Hanegi, Moshe Katzav, Omri Sharón, Haim Ramón y el nuevo miembro del club Abraham Hirchson son solo los más destacados nombres de la larga lista de políticos corruptos que están decidiendo diariamente, y no de una forma muy exitosa, el futuro del Estado de Israel.


Corrupción y el sector privado

El sistema político israelí está actualmente caracterizado por una corrupción sistemática e institucionalizada. Largas sumas de dinero son transferidas, abiertamente y en secreto, entre los partidos para formar y mantener coaliciones políticas, parte de estas sumas van a los partidos religiosos, parte simplemente a los bolsillos de los funcionarios. Grandes montos de dinero son destinados a diferentes asuntos de alto interés partidario mientras que el país tiene más pobres, desocupados y los inválidos y enfermos crónicos no pueden pagar sus medicamentos. Las últimas campañas electorales han estado todas opacadas por corrupción. Candidatos que reciben sumas de grupos nacionales y extranjeros a fin de obtener algo a cambio. Los impuestos no son los mismos para todos; aquellos ciudadanos que pagan sus impuestos deben cargar con el gran sector llamado “Haredim” (judíos ortodoxos) que en su gran mayoría no trabajan, no sirven en el ejercito ni pagan al estado lo que deberían, ¿no es esto una forma de corrupción institucionalizada acaso?

Estos factores llevan a que la diferencia entre los ricos y pobres en Israel sea enorme comparándola con la existente en países occidentales, lo que lamentablemente ubicaría Israel entre los países del tercer mundo


Los Peligros de la Corrupción

La corrupción es una de las situaciones más peligrosas para todo sistema democrático ya que se infiltra en la política y la economía del país. Los resultados a largo plazo son prolongados y drásticos: menos inversiones extranjeras, menor productividad, baja del PBI, inestabilidad política y división social. La corrupción está caracterizada por el síndrome del “huevo y la gallina”: la inestabilidad política genera deterioro económico y este deterioro trae consigo mayor inestabilidad política generando un círculo vicioso, por lo tanto a fin de resolver definitivamente el problema de la corrupción se deben controlar tanto las estructuras políticas como las económicas.

La corrupción es así mismo compleja dado que muchas veces es difícil determinar cual de los dos factores, el político o el económico, es la raíz de la misma. Cada país tiene sus propias características y no existen recetas universales para luchar contra la corrupción. En el caso de Israel la paradoja entre política y dinero es muy interesante. El país ha sido capaz de mantener la economía estable durante los últimos 4 años mientras que la popularidad de los gobiernos baja día a día. Durante las dos últimas décadas Israel ha crecido a un punto en el cual la economía del país puede subsistir a pesar de tener un sistema político completamente inefectivo. El sector privado continúa obteniendo logros económicos mientras el sector público se hunde en un mar de incompetencia generalizada.

Esta paradoja no puede ser eterna, en algún momento los fracasos políticos opacarán los logros económicos. Si el sistema político y el sector público continúan debilitándose esto ejercerá una influencia negativa en el sector privado. En resumen es necesario luchar contra la corrupción lo antes posible ya que cuanto más se espera el daño será mayor.


Datos preocupantes

De acuerdo al informe de Transparency International Israel ha descendido desde el año 2001 del lugar 16 al lugar 34 en la lista de países menos corruptos. En gran parte los escándalos han llevado a que en las últimas elecciones solo el 63% de la población eligiera a sus líderes, una cifra preocupante para un país como Israel, 66% de la misma cree que el gobierno actual no hace lo suficiente para combatir la corrupción, 16% creen que el gobierno la promueve y 86% cree que la corrupción ejerce una gran influencia sobre la política israelí. ¿Puede un país que aún no ha resuelto problemas existenciales darse el lujo de que sus corruptos líderes decidan el futuro del mismo?

Las encuestas demuestran que el gobierno actual es el menos popular en la historia del joven país. La sociedad no confía en sus líderes. Israel es un país en el cual históricamente cada hombre, cada mujer e incluso cada niño han tenido una amplia conciencia política, en los últimos años vemos a muchos ciudadanos distanciados y desinteresados en la realidad política, esta falta de interés da carte blanche a la corrupción.


Debemos tener en cuenta que a pesar de todo la democracia israelí es un fenómeno único y muy interesante, la mayoría de los ciudadanos de este país provienen de tierras donde el concepto de democracia era prácticamente desconocido: la Rusia zarista y luego comunista, la Polonia de Pilsudsky y sus herederos, los gobiernos árabes e islámicos en Maruecos, Irak, Irán Siria, Egipto y aquellos que nacieron bajo el Comisionado británico en Palestina. El establecimiento de un sistema democrático en Israel es un gran logro que debemos adjudicar a los primeros líderes Israelíes, aquellos líderes que no compraban propiedades gracias a favores políticos, que no robaban de las arcas del estado, que no acosaban sexualmente a sus secretarias, que no se peleaban en discotecas, que no vendían sus acciones en épocas de guerra y que no mentían descaradamente en la televisión. Llegó el momento de que la ciudadanía se de cuenta de que el poder está en manos del pueblo, ese es el secreto y el valor de toda democracia, llego el momento en el cual el pueblo debe exigir respuestas a sus líderes, exigir renuncias y encarcelamientos, exigir que los políticos sean el ejemplo de la sociedad y no la vergüenza de la misma. Llego el momento de devolverle esta perdida vergüenza a los dirigentes israelíes, llego el momento de que tomen responsabilidad por sus actos y vayan a la cárcel. Los ciudadanos del Estado de Israel deben ser quienes exijan que la limpieza de pesaj de este año comience por la Knesset.

miércoles, enero 10, 2007

Siria: ¿Negociar o no negociar?


La rotunda negativa de Ehud Olmert a verificar la posibilidad de entablar negociaciones de paz con Siria es otro de los errores estratégicos que comete el improvisado premier a fin de fortalecer su populismo a costa de lo que deberían ser los verdaderos intereses del Estado.

Lamentablemente, la mayoría de la ciudadanía israelí se opone a un acuerdo de paz con Siria a cambio de las tierras ocupadas en el Golán (67% se oponen y solo un 16% está a favor según una encuesta llevada a cabo un mes atrás por el periódico israelí ‘Haaretz’) a pesar de que un 51% cree que una guerra con Siria es solo cuestión de tiempo.Desafortunadamente, los líderes políticos muchas veces cometen el error de intentar cuidar demasiado sus puestos y tienden a gobernar de a cuerdo a lo que las encuestas reflejan como “la voluntad del pueblo”.Ppor ejemplo: la opinión pública se oponía rotundamente, a principios de los ´70, a un acuerdo de paz con Egipto a cambio del Sinaí; solo tras la cruenta Guerra de Yom Kipur -donde 3.000 soldados murieron y la capacidad de amenaza del Estado se vio seriamente afectada- Israel aceptó devolver cada centímetro de tierra egipcia y desmantelar todos los asentamientos que el espíritu expansionista israelí había construido.
¿Necesita Israel una guerra con Siria -la cual pareciera estar mas cerca que nunca- para luego llegar a la paz? Durante la primera semana de la segunda guerra de El Líbano -según las encuestas- un 80% de la población apoyaba la ridícula y desproporcionada ofensiva encabezada por los inexpertos líderes políticos israelíes; este 80% fue el que dio la posibilidad e inspiración a los líderes israelíes de realizar desafiantes e inmaduras declaraciones como la brillante del ministro de Defensa: “Nassrallah no se va a olvidar quién es Amir Peretz”, las cuales el mismo ministro desearía olvidar. Aparentemente el pueblo no aprende de las lecciones del pasado, ¿solo un duro golpe en la cabeza la puede abrir a nuevas opciones?
Antecedentes
Olmert no sería el primero en entablar, o al menos intentar, conversaciones con Siria. No olvidemos que desde Itzjak Shamir todos los primeros ministros israelíes intentaron conversar con Siria. Todos, incluyendo al mismísimo Ariel Sharón.Shamir puso en manos de Uri Saguí -ex jefe de Seguridad Interna- el caso Sirio; Rabin depositó su confianza en Warren Christofer, a quien llegó a asegurarle la retirada del Golán a cambio de Paz; tras el asesinato de Rabin los representantes de Shimon Peres se reunieron con los Sirios en Wadi Falteinshan; Netaniahu y Barak también realizaron intentos y, por último, Ariel Sharón envió sus representantes a una reunión secreta en Suiza en el 2004, con lo que hoy conocemos como “el dossier suizo”. Todos los nombrados anteriormente comprendían perfectamente cuál era el precio de un acuerdo con Siria que, al parecer, estaban dispuestos a pagarlo.
El ‘filósofo’ de Texas
Si bien el presidente Bush se opone rotundamente a las negociaciones israelíes con Siria, hay que tener en cuenta que por más que Estados Unidos sea el principal aliado, Israel no puede guiarse ciegamente por lo que dice su presidente, cuya capacidad para resolver conflictos internacionales se encuentra en tela de juicio. Hay otras voces en los Estados Unidos que sí están a favor de las negociaciones como la “Comisión Baker-Hamilton”. Quizá Olmert deba escuchar otras opiniones y no solo santificar la palabra y voluntad del ‘filósofo’ de Texas.
Los intereses de la paz
Israel debe intentar llegar a un acuerdo final con Siria, y quizás éste sea el momento para hacerlo, Siria se encuentra en una posición débil dentro de la comunidad internacional, cualquier persona que haya negociado algo en su vida sabe que no existe mejor momento para negociar que cuando la otra parte es débil. Es importante prestar atención a las recomendaciones de la Comisión Baker-Hamilton que critican el apoyo sirio a Hezbollah y Hamas, y ractifica que ningún gobierno americano abandonará a Israel. Esta comisión determina que Damasco debe cumplir con lo que estipula la resolución 1701 de la ONU -dejar de pasar armamento de Irán a El Líbano-, Siria debe presionar a Hezbollah y Hamas para liberar a los soldados israelíes secuestrados y convencer a ambas organizaciones para que reconozcan a Israel. ¿Por que se niega Olmert a aceptar entrar en negociaciones bajo estas condiciones?Israel debe cuidar sus propios intereses, la paz con Siria puede ser un primer paso hacia un futuro acuerdo con Irán, un Irán cada día más peligroso, y este paso debe ser un objetivo estratégico que ningún Premier israelí puede ignorar.Las negociaciones con Siria no son solamente recomendables sino necesarias. Siria no es un país fundamentalista como Irán o como Hezbollah y Hamas, y es el deber de Israel evitar llevar a Siria a esta posición.Quizá, las intenciones de Assad no sean sinceras, pero la única forma de comprobarlo, y en el peor de los casos desenmascararlo, es aceptando iniciar contactos.
El pueblo, a veces, se equivoca
Nuestros líderes deben darse cuenta que no siempre el pueblo tiene razón, la voluntad del pueblo en épocas de crisis está claramente influenciada por los sentimientos, el temor, y los deseos de revancha. Y estos factores no son los que deben tenerse en cuenta para gobernar un país.La política no es un reality show. Olmert debe darse cuenta que Bush es un aliado y un amigo, pero no se puede hacer de la dependencia israelí, de los Estados Unidos, una ideología que guíe las relaciones con los vecinos, especialmente cuando el gran jefe americano parece estar cometiendo graves errores.Llegó el momento que la actual dirigencia política israelí deje de decir lo que el pueblo desea escuchar, llegó el momento en que Olmert -el rey de los discursos extensos y emocionantes- se dedique a hacer, a cumplir sus promesas electorales y, fundamentalmente, a evitar un nuevo desastre.Tal vez no sean los vecinos que deseamos tener pero, lamentablemente, es lo que tenemos. Ya lo dijo Benjamín Franklin: "Nunca ha habido una guerra buena ni una paz mala".

viernes, diciembre 15, 2006

Las hazañas de los halcones y la complicidad de las palomas

Hace poco más de un año vientos de cambio soplaban sobre Jerusalem. Noviembre del 2005 parecía ser un mes decisivo en la historia de Israel, dos grandes terremotos políticos prometían un futuro diferente para el país, un cambio de agenda, un cambio de prioridades. Como respuesta a las constantes revueltas internas que lo amenazaban en el Likud, Ariel Sharón decidió formar un nuevo partido, Kadima, esta nueva formación política sería la esperanza de muchos votantes en las siguientes elecciones, Kadima significa: “hacia adelante”, un futuro diferente, un cambio de políticas y la búsqueda de nuevas soluciones para el conflicto con nuestros vecinos. Por el lado de Avodá, en el mismo mes, Amir Peretz vencía en las elecciones internas del partido al legendario y mitológico número 2 de la política israelí, Shimón Peres. La victoria de Peretz daba nuevos colores al escenario político, finalmente un líder de la periferia, ex sindicalista con ideas socialistas, perteneciente al sector mizrahí (oriental) de la sociedad llegaba a un puesto clave dentro de Avodá, nada menos que presidente del partido y candidato a Primer Ministro.


Sin duda los cambios en Oriente Medio a veces son inexplicables y sorpresivos, muchos se entusiasmaron, otros se desilusionaron, Peretz, un ruidoso líder sindical sin experiencia en la “política grande”, ¿candidato a Primer Ministro? ¿No sería peligroso? ¿Sería posible? ¿Olmert quién entrara en la última Knesset (Parlamento) en el último puesto por Likud ahora sería el número uno?


En las siguientes elecciones realizadas el 28 de Marzo del 2006 el pueblo dio su veredicto, un Kadima liderado por Olmert, cuyas cualidades como líder eran muy discutidas, obtenía la mayoría de los votos y lo seguía Avodá de la mano del inexperto Amir Peretz. Israel se encontraba dentro de un experimento político que podría dar resultados muy exitosos o desastrosos... el resto es historia... una historia que intentaremos analizar brevemente.


Olmert prometió la retirada unilateral -por supuesto- de Cisjordania: “Israel no negociará con terroristas” decía el premier, “pero es del interés nacional salir de los territorios ocupadas”. Las mismas palabras utilizadas por su mentor político, Ariel Sharón, quién tampoco quiso negociar al retirarse unilateralmente de Gaza, llevando a la victoria posterior del peor enemigo de Israel en los territorios: Hamas. Es notable como los líderes del Estado muchas veces se niegan a aprender de las lecciones del pasado inmediato. Peretz por su parte dedicó todo su tiempo a romper las estructuras históricas de Avodá, trayendo a las filas del partido nuevas incorporaciones que demostraran a los votantes sus intenciones, seriedad y capacidad para dirigir el país. Sus objetivos principales serían fortalecer a las clases bajas, apoyar a los necesitados, mejorar la educación y la salud. Lamentablemente tras los comicios los objetivos socio-económicos de Peretz muy rápidamente fueron olvidados a cambio de intereses personales, y el inexperto líder político se empecinó en obtener el Ministerio de Defensa, sin tener en cuenta dos factores obvios: 1) sus reformas sociales y económicas podrían llevarse a cabo con mayor efectividad si él estuviera a cargo de una cartera económica o social, 2) quizás un líder sindicalista inexperto en asuntos gubernamentales no este preparado para tomar la cartera de defensa de un país que se encuentra en constante peligro. Si bien muchos somos los que vemos como algo positivo que el cargo de defensa se encuentre en manos de un civil, desafortunadamente aún este puesto crucial no puede quedar en manos de cualquier civil.


Los fracasos y los cambios


Tras casi 10 meses de gobierno muchas cosas pasaron en Israel: Peretz se olvidó de sus promesas sociales y fue irresponsable cómplice de una guerra que resultó ser un fracaso rotundo para el ejército y la política israelí, una guerra que no debería siquiera haber comenzado, un conflicto en el cual quedó demostrado que para que Tzahal salga a la guerra no se necesita un Ministro de Defensa, quién simplemente se desempeñó como una figura decorativa. El plan de retirada de Olmert se encuentra enterrado en algún oscuro cajón de su escritorio. Los palestinos que eligieron a Hamas ya no son relevantes para negociar. El presidente Sirio Bashar el Assad, a pesar de haber realizado llamados a negociaciones, tampoco es persona grata en Jerusalem.


¿A qué se dedica este gobierno?, ¿será que poseen una fórmula mágica para resolver conflictos que aún nadie conoce? ¿Cuál es la agenda política de una coalición que parecía tener tendencias socialistas y voluntad de retirarse de los territorios ocupados?


Tras casi 10 meses la situación política en Israel es más preocupante que nunca. Aparentemente el único interés de las dos personas más importantes del ámbito político israelí, Olmert y Peretz, es la supervivencia política, supervivencia a toda costa, utilizando incluso la “amenaza” iraní como excusa para ampliar la coalición gubernamental incluyendo a un partido político fascista como “Israel Beitenu” que promueve el “transfer” o la expulsión de los ciudadanos árabes. ¿Donde quedaron las promesas electorales del Primer Ministro?, ¿Dónde quedó la ideología socialista del Ministro de Defensa? ¿Donde está la voluntad de solucionar los problemas con nuestros vecinos si constantemente el gobierno se niega a negociar? ¿Dónde quedó la vergüenza de Avodá que es “cómplice” de un gobierno en el cual se encuentra una persona racista como Lieberman?, ¿qué soluciones puede brindar este gobierno dirigido por el dúo dinámico Olmert-Peretz, temerosos de perder sus trabajos, a los problemas en Israel?: quizás más ataques en Gaza, más asesinatos de palestinos, la construcción de un escudo antimisiles y un hermoso muro de hormigón donde todos los que se opongan al mismo puedan dibujar ante los ojos del mundo. Para obtener este tipo de soluciones los ciudadanos israelíes no votaron a Olmert ni a Peretz, para ese tipo soluciones radicales que sólo entierran más al Estado dentro de este conflicto y perjudican a las clases más necesitadas de la sociedad israelí, acentuando las diferencias económicas de una forma sin precedente la ciudadanía podría haberse conformado en las últimas elecciones con la dupla Netanyahu-Lieberman.


Esto no fue lo que se buscó con el voto


Los votantes israelíes no eligieron a Olmert debido a un amor excesivo y admiración hacia su persona, votaron por un cambio político, un nuevo rumbo una nueva esperanza, un camino de reconciliación y la demarcación final de bordes para el Estado de Israel. Los votantes israelíes no eligieron a Peretz para que sea cómplice de las políticas que se oponen a las negociaciones con los palestinos y Siria, para ver decenas de muertos palestinos e israelíes todos los días y para continuar construyendo en los territorios ocupados.


Un antiguo proverbio chino del siglo III a.C. dice: “los resultados de una guerra no se miden en base a lo que se destruyó en la misma sino en base a los que se construye sobre sus escombros”, ¿lograrán Olmert y Peretz construir algo que beneficie al país y no sólo a sus futuros políticos?


La democracia puede superar diferente tipos de dificultades -guerras, crisis económicas, desempleo, inseguridad– pero existe un escollo que no puede superar a largo plazo y es la desconfianza y pérdida de credibilidad en sus líderes. La culpa de esta crisis no la tiene la guerra del Líbano sino quienes nos introdujeron en ella y la condujeron, pequeñas personas inexperimentadas sobre quienes cayó una gran responsabilidad nacional.

domingo, octubre 15, 2006

¿Se le subieron los petrodólares a la cabeza?

¿Socialista, revolucionario, antiimperialista o simplemente un tirano? La respuesta es compleja y probablemente está compuesta por todas estas definiciones. Hugo Chávez es hoy en día, sin duda, el mayor desafío que han tenido los Estados Unidos en América Latina desde la invasión a la Bahía de los Cochinos. Su controvertida conducta lleva a muchos a pensar que los gobiernos de izquierda dominarán por completo la región en muy poco tiempo, pero, la idea de que la actual Venezuela representa un modelo socialista es simplemente ridícula. En ocho años de presidencia Chávez capitalizó la riqueza petrolera de su país para tomar el control del Congreso, la justicia, los sindicatos, las comisiones electorales y, por supuesto, la compañía estatal de petróleo.

Los éxitos de este presidente llaman mucho la atención de las masas. Su “estilo” populista a algunos nos hace pensar que la personalidad del líder creado por Woody Allen en 1971 en su película “Bananas” estaba llena de elementos reales y a otros los lleva a pensar que el “chavismo”, una ideología improvisada, puede ser una opción para América Latina.
El gobierno de este líder se ha caracterizado por conservar algunas libertades básicas de la democracia, entre ellas una prensa relativamente libre, la existencia de partidos políticos en la oposición y elecciones competitivas, este tipo de gobierno ha desarrollado lo que muchos observadores denominan como una “dictadura posmodernista”: una mezcla cuestionable entre democracia y totalitarismo, politizando las fuerzas militares y militarizando la política, un balance de izquierda híbrido que posee una aceptación en la comunidad internacional que ni la Cuba de Castro ni la ex Unión Soviética lograron obtener en algún momento de la historia.
Disfrutando del “excremento del diablo”
La economía venezolana ha estado históricamente basada en el petróleo o como lo denominara Juan Pablo Pérez Alfonzo, ex Ministro de Petróleo y co-fundador de la OPEC, “el excremento del diablo”. Las exportaciones de crudo venezolano llegaron a ser en el 2005 al 86.9% de los bienes que este país exportara.Tras la alza en los precios del crudo en los años 1970s, a diferencia de otros países de América Latina, Venezuela no tuvo la necesidad de modernizar su economía, esta alza le permitió que la misma continuara basada en el petróleo y las ganancias de la misma fueron divididas a través de subsidios, empleos públicos y favores políticos.
Durante los 80s, cuando los precios del oro negro cayeron el nivel de vida en el país bajo notablemente, principalmente debido a la falta de industrias, una falta que evito que el país formara parte de la economía global a la cual Chávez acusa de “neoliberal” y señala como principal culpable de los problemas sociales de su país.La popularidad actual de Chávez en las clases bajas de su país está basada en sus políticas sociales, algunas de las cuales deberían haber sido implementadas por gobiernos anteriores ya hace muchos años. Cuando Chávez llegó al poder el barril de crudo costaba menos de 20 dólares, mientras que hoy supera con tranquilidad los 60 dólares, pero sin el alto precio del crudo las concesiones sociales del presidente bolivareño serán difíciles de mantener.
Debemos reconocer que este populismo que favorece al presidente está ciertamente basado en las diferencias sociales de las que sufre su país. Las políticas sociales son muchas veces difíciles de implementar en la medida justa dadas que si no están destinadas a incentivar a las clases necesitadas a mejorarse y superarse por si mismas generan una dependencia en el estado que a largo plazo puede devenir en déficit fiscal. Este post dictatorismo de Hugo Chávez por lo tanto podrá mantenerse en su país solo mientras los precios del crudo continúen altos, presentando un desafío diferente al que presentan los totalitarismos tradicionales gracias la aparente atención que el gobierno da a las inmediatas necesidades sociales de las clases mas bajas.
El Aliado de los antiimperialistas financiado por los imperios
El principal producto que Chávez comercializa a nivel personal es el odio hacia los Estados Unidos y por consecuencia a su principal aliado, Israel. Debemos admitir que este producto posee un gran potencial de compradores en la comunidad internacional. La formula más simple para molestar a los Estados Unidos en este mundo de pactos, alianzas y estrategias es cultivar amistades entre los países enemigos de la potencia americana, muchas de ellas basadas en generosas donaciones de dinero o compras de productos propios de los diferentes países a precios muy superiores a los reales en el mercado.
El líder bolivareño ha cultivado alianzas en todos los polos ideológicos del mapa político, comprando armamento a Rusia – país que intenta día a día volver a ser una potencia opositora a los Estados Unidos – y negociando acuerdos con el presidente colombiano, el conservador Álvaro Uribe, a fin de construir una red de gas entre ambos países, el primer paso en lo que le daría a Venezuela la salida al Océano Pacífico a fin de abaratar los costos de exportación a China.
Chávez realizó negocios en diferentes países de América Latina, “ayudando” a los gobiernos de Kirchner por medio de una ayuda financiera de 3.200 millones de dólares, a Evo Morales a quién prometiera invertir 1.500 millones a fin de reemplazar las inversiones de Petrobrás congeladas en ese país y siendo el principal esponsor de lo que queda de la revolución castrista en la Isla, en febrero de este año realizó una generosa donación de un millón de dólares al “Club de Samba” de Río de Janeiro quién “eligió” como tema central para el desfile anual del carnaval carioca a “la Revolución Bolivariana”; estas generosas contribuciones económicas en América Latina y la entrada de Venezuela al MERCOSUR intensifican las diferencias y tensiones hemisféricas con los Estados Unidos, el intento chavista de revivir el tradicional populismo tercermundista existente en América Latina ha logrado moderados éxitos que podrían llevar a la división del hemisferio en dos grupos: uno pro-Chávez y otro por-Norteamérica basado en el conflicto ideológico existente sobre el “Washington Consensus” al cual Chávez culpa de las desgracias latinoamericanas.
En África concretó negocios mineros en Benin y Malí oponiéndose al proteccionismo americano y europeo tradicional en la zona y en el 2004 debemos recordar que recibió, en lo que podría ser otra escena de “Bananas”, un reconocimiento sobre Derechos Humanos en Libia, otorgado por el mismísimo Muamar el Gadafi, en su última gira mundial llegó a tierras persas donde nuevamente se reunió con Ahmadinejad a quién propuso incrementar las inversiones iraníes en Venezuela, demostrando su poco conocimiento de historia tuvo el tupé de comparar la “revolución iraní” con su propia “revolución bolivariana” considerándolas como hermanas y prometiendo “respaldar en todo momento y bajo toda condición...” a este país, un respaldo que ya pudo ser comprobado en las votaciones llevadas a cabo en la Agencia Internacional de Energía Atómica.
Fausto y el diablo
Mientras que Chávez con su particular estilo diplomático describe a Hitler como un “bebe de pecho” al ser comparado con G.W. Bush o lo denomina “el diablo” debemos tener en cuenta que las cañerías que llevan el crudo venezolano directamente a las refinerías de los Estados Unidos son las que mantienen económicamente vivos por medio de estos diabólicos pactos económicos los delirios revolucionarios de este líder tercermundista, pero, para Washington la amenaza mas inminente que Chávez supone no es la expansión de su falso populismo sino su capacidad de generar el avance de un multilateralismo político y económico en América Latina.
Los enemigos de tus enemigos son tus amigos
Como hemos observado antes no existe mejor forma de demostrar la oposición a los Estados Unidos, y más específicamente a los Estados unidos del siglo XXI – en su paranoica lucha global -, que aliándose a los enemigos de Washington o a quienes intenten desafiar a la potencia, y la lista de candidatos es bastante larga.Las salidas al extranjero de Chávez generalmente lo llevan hacia países del ex bloque comunista o a países árabes donde los lazos comerciales debido al petróleo son muy importantes. Demás está decir que en esas latitudes Israel no es específicamente un país admirado, por lo tanto, es de esperar que Chávez aproveche su carácter populista y en sus visitas realice declaraciones anti-israelíes que le aseguren los aplausos de las multitudes y los favores políticos de los líderes locales, pero, aparentemente estas declaraciones son netamente formales y con claros objetivos políticos y no suponen ningún peligro real para Israel.
No hay mal que dure cien años
El líder bolivareño intenta aparentemente seguir la carrera política de Fidel Castro. Si bien Chávez no cuenta con el carisma de su aparente padre ideológico contemporáneo, él si cuenta con un ingrediente fundamental para coronarse como heredero de la “revolución”: legitimidad. Castro logró obtener su reputación anti-imperialista y anti-americana que lentamente aisló a su isla del globo, pero Chávez, gracias a sus petrodólares está ya muy sumergido en este sistema global al que se opone, evitando así quedar marginado.América Latina tiene ya en los anales de su historia líderes que, tal como lo desea Chávez, se aferraron al poder por décadas: el record actual lo posee Fidel Castro quién permaneció en el poder 47 años, 17 años más que el mexicano Porfirio Díaz, 12 más que el paraguayo Alfredo Stroessner e incluso 11 años más que el español Francisco Franco. A nivel global, solo Kim Il Sung de Corea del Norte se aproxima a los records latinoamericanos con 46 años en el poder. A fin de batir el record castrista Chávez debería permanecer en el poder hasta el año 2045 sin interrupción, pasados sus 90 años de edad, algo que según sus declaraciones no parecería molestarle, pero en un mundo sin guerra fría y en un país con lazos tan fuertes con la comunidad internacional un totalitarismo completo en Venezuela sería bastante difícil de implementar dejando lugar solamente para la actual dictadura posmodernista, donde la oposición lentamente va cobrando fuerza generando esperanzas de llevar a Venezuela hacia una democracia mas sana